Santiago Harris

Abrazar es bueno. Ellos y ellas me mueven, y gracias a su contención descubrí las danzas y las psicoterapias corporales; mi mamá es filósofa, me presentó desde niño el yoga, la meditación y a los sabios y santos de muchas religiones. Mi papá es un caminante de las montañas, mi abuelo Cesar fue médico, poeta y viajero, mi hermano es payaso, todos son mi inspiración.

A mí me gusta andar en bicicleta, curiosear en las dualidades, el TAO, la organización orgánica. Colecciono pedagogías artísticas, me interesa el sistema nervioso, la cura del trauma y el arte como generador de salud mental. Disfruto del clown, la danza de contacto improvisación y la psicología del aprendizaje. Creo que la salud debe ser eco regenerativa, como el arte de vivir. Confío en la transición global hacia una vida más creativa y ecológica, por eso comparto herramientas prácticas para despertar esa conciencia.

Me siento en el péndulo del acompañamiento a la sanación, a lo tangible de la confianza. El break dance fue mi infancia, de adolescente me encontré con las artes marciales, con la salsa fui mayor de edad, el tango y la capoeira Angola me hicieron volver al ritual, la bioenergética me liberó de mí mismo, con el contacto improvisación siento sonreír el espíritu; son los cuerpos que tengo, la cronología movediza que me ha hecho crecer y creer. Le apuesto al autoconocimiento, la psicoterapia, la educación y el arte. En los últimos años estoy sumergido en la Experiencia Somática, técnica para renegociar y sanar traumas. Agradecido quiero seguir bailando, siendo portero y delirando.

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