Ximena Parra

¿Qué es para mí bailar?

Para mí bailar es mover-me y mover-nos de adentro hacia afuera y de afuera hacia dentro. Es el fluir compartido y la vibración solitaria, es el gusto y la tristeza, la celebración y el silencio. Bailar es ser y dejarse ser en todas nuestras etapas, desde las más placenteras hasta las más dolorosas, ejecutando con el cuerpo las acciones del instinto y la razón. Danzo porque bailo desde lo más profundo de mis entrañas. Para no ser indiferente ante la soledad y fragilidad extrema, la violencia, el deseo, el placer, el asco. Porque el movimiento me lleva a una emoción compartida con el otro.

¿Enseño lo que bailo?

Enseñar lo que bailo, enseñar lo que bailo, enseñar lo que bailo… me llena de conflicto la palabra enseñar. Creo que tengo miedo a la educación, en mi recuerdo corporal están las palabras de una docente del colegio quien no dejaba de decirme que era tonta por abrir las patas, que la vida no es así de fácil como andar bailando y mostrando las piernas. Enseñar es meter en la cabeza algo o alguien, y no quiero caer en las trampas de la formalidad; prefiero la palabra contagiar; yo contagio lo que puedo y como puedo. Contagio cuando bailo, contagio cuando investigo, contagio cuando dirijo, contagio cuando bailamos con el mondongo en clases esporádicas, con las pequeñas en sus clases de ballet.  Contagio con amor, sinceridad y responsabilidad; consciente de lo que sé y de lo que ignoro.

¿Cómo aprendo?

Como el proceso de contagio, me infecto de todo y de todos. Mirando, tocando, moviendo cuerpo, pensamiento e instinto. Me infecto de los otros y me dejo contagiar permitiendo que cualquier tipo de huésped ingrese a mi organismo. Aprendo de una manera carnal y vivencial, abriendo mi boca para preguntar y activando mis oídos para permitirme escuchar. 

Foto: Ximena Parra

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