Luana Chóez

Foto: Archivo Personal

Testimonio:

En permanencia vivo el retorno, me refiero al retorno, al ya conocido, al del cotidiano, para después como algo nuevo sumergir mi espíritu y dejarme llevar por una luz que ilumine mi camino en mi búsqueda.

En cada encuentro  puedo permitirme el detenerme a contemplar plenamente el universo de diferentes seres , tal es el de ¨los retos múltiples¨, donde se combinan diversidad de dificultades como: la motriz, intelectual, auditiva, visual, entre otras..

El contemplar como lo remarca el hermoso libro de Byung-Chul Han “el aroma del tiempo” – de donde cito: “el tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz”.

Contemplo y me sumerjo a lo más profundo removiendo mis células, mi núcleo, mi matriz, el vacío y en este microcosmos como algo mágico me alejo de  las formas, de las cualidades de belleza aprendidas para dejar fluir el “despertar”, permitiendo el encuentro, el acercarme y conectar con los otros.

De esta manera me entiendo y comunico con Henry Velasteguí Caiza, estudiante de la Fundación “FUCAVID”    dirigida por María del Carmen Casanova.    .

Con Henry emprendí un mi camino de búsqueda que nació de ambos, y es el de dejar que aflore su movilidad desde su matriz, llevándolo a despertar su universo que expresa, que mira, que se siente parte de un grupo, que él es importante, que lo reconocemos,  y que estamos todos plenamente para conjugar nuestros diversos universos.

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