Sobre lo tangible de la confianza.

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¿Qué tocamos que no nos toque? ¿Para qué confiar en lo desconocido?
La práctica de Danza de Contacto Improvisación profundiza la interacción mente/materia y cuestiona la forma política, sensorial y filosófica de llegar a lo que comúnmente conocemos como danza. Integramos propiocepción, neurocepción y las respuestas del sistema nervioso como material pedagógico y creativo.

 

Con estas preguntas e introducción se presenta la propuesta grupal de aprendizaje que he desarrollado a partir de la investigación de prácticas pedagógicas influenciadas por el conocimiento de los hallazgos científicos sobre Trauma (Peter Levine) y Teoría Polivagal (Stephen Porges), enmarcada, en este caso, en el contexto de la invitación al programa de lanzamiento de la plataforma “Pedagogías con la danza” y los talleres «Entretejiendo maneras de hacer y enseñar danza» realizados junto con Jorge Parra, Amelia Poveda, Gabriela Paredes, Javier Contreras y Paulina Peñaherrera en la Universidad de Cuenca el 21 de abril de 2022.

 

Tuve la pretensión de compartir en un breve espacio de tiempo una noción que me da mucha curiosidad sobre las pedagogías en la danza que la entiendo como las formas de descubrir y apoyar la interacción mente/materia. Quise introducir ideas sobre el sistema nervioso, el cerebro triúno, la propiocepción y neurocepción, para llegar al potencial crítico político, sensorial, filosófico de la danza de contacto improvisación, y finalmente realizar un ejercicio que facilite confiar en el movimiento involuntario, en el “entre” de la relación, confiar en lo desconocido poniendo atención en el toque de la piel. Por supuesto que no logré del todo cumplir con mi pretensión.

 

Dice mi maestra Lina Netto que la Teoría Polivagal ha constatado que el ser humano no es capaz de defenderse y vincularse al mismo tiempo. Acercarme a la comprensión de esta colocación ha implicado para mi práctica docente intentar promover buenos vínculos interpersonales, un ambiente de aprendizaje seguro y adecuado para la curiosidad, el juego y la valoración del error como aliado didáctico. 

 

Lo que sí sucedió ese día fue que la improvisación hizo su magia y conseguimos generar una introducción lúdica que generó risas y confianza y luego literalmente incorporamos la noción evolutiva del cerebro triúno (Paúl MacLean) a partir de la representación de una manada de mamíferos que se orientan y co-regulan justo antes de activar su sistema de huida, ataque o congelamiento (respuesta reptil) frente a una amenaza como la aparición de un predador. Esto nos llevó a realizar una traducción, encarnada en círculo grupal, de un gráfico que explica la Teoría Polivagal y comparamos algunos estados por los que pasamos los seres humanos con la actitud de ciertos animales.

Considero que tanto para el/la docente como para los y las estudiantes, la buena relación con su propio cuerpo y por tanto con su calidad de presencia en el vínculo, generan ambientes de aprendizaje que no consisten solamente en la transmisión de saberes, sino que constituyen un estimulo en el proceso de maduración del sistema nervioso, generando un sentido de propósito que se diferencia del pasado traumático.

 

La hipótesis y conclusión con la que juego supone que algunos principios de las prácticas pedagógicas artísticas del Clown y del Contact Improvisación, por su naturaleza lúdica y corporal, así como algunas estrategias innovadoras para el contexto educacional basadas en Somatic ExperiencingTM, favorecen el fortalecimiento de la resiliencia de los y las estudiantes ayudando en la expansión de la curiosidad y el compromiso auténtico consigo mismos.

 

Guiar y ser guiado (con los ojos cerrados) en dúos, me parece siempre una vivencia muy profunda y potente que responde con lenguajes no verbales a las preguntas de: ¿Qué tocamos que no nos toque? y ¿Para qué confiar en lo desconocido? Con los ojos abiertos jugamos a compartir el eje de equilibrio mientras nos dejamos caer juntos al piso, confiando, sintiéndonos, lentamente, hasta llegar a una quietud compartida y segura.

 

Quedó pendiente profundizar el potencial crítico (político, sensorial, filosófico) de la danza contacto en la construcción de subjetividad propuesto por Mónica Menacho. Gracias a esta invitación de Pedagogias con la Danza, Lo tangible de la confianza es una investigación en proceso que sigue creciendo y dando frutos.

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